És conegut que el dèficit de B12 és responsable de múltiples alteracions hematològiques, neurològiques, cognitives i psiquiàtriques a més a més de ser factor de risc per a malalties cardiovascular.
Malauradament la concentració sèrica de vitamina B12 no és un bon indicador de l’estoc cel·lular, per tant quan objectivem nivells baixos de vitamina B12 en una analítica de sang no sempre són significatius d’un dèficit real. Se sap que quan s’eleven els nivells en sang de la homocisteïna o de l’àcid metilmalònic (aquest últim més específic, però no utilitzat encara en la pràctica clínica diària) són molt més fiables com a indicador intracel·lular de vitamina B12 i augmenten considerablement la sensibilitat per detectar un dèficit funcional “real” de vitamina B12. L’ holotranscobalamina seria la “vitamina B12 activa” però de moment la seva determinació i parametrització està en vies de investigació.
En el número del desembre del Gerontology trobem un estudi de cohorts amb un total de 14.904 pacients que té com a objectiu determinar l’estat de la vitamina B12 en pacients hospitalitzats en cinc hospitals de l’ àrea metropolitana de París des de el 1 de gener del 2011 al 31 de desembre de 2011. Els objectius que es marca l’estudi és determinar si l’edat té un impacte en les deficiències de vitamina B12 i àcid fòlic i avaluar les correlacions entre B12 i altres paràmetres biològics (folat, Hb, VCM i homocisteïna) per grups edat. Es defineixen varis perfils metabòlics, dels qual destacaria dos:
1) considera que el dèficit “real” o funcional de vitamina B12 són nivells per sota de 350ng/L amb una homocisteïna >17 µmol/L i sense dèficit d’àcid fòlic (> 4 µgl/L)
2) considera dèficit funcional d’àcid fòlic nivells < 4 µgl/L amb elevació de homocisteïna i sense dèficit de vitamina B12.
L’estudi confirma clarament que el dèficit de vitamina B12 té certa predilecció per a la gent gran. La prevalença del dèficit de vitamina B12 (sense tenir associat dèficit funcional de fòlic) augmenta amb l’edat, la màxima és del 11`22% en > 90anys i del 14’2 % (quan s’associa a un dèficit funcional d’àcid fòlic) tenint en compte que en aquests grup poblacional de l’estudi el 30% tenen xifres de vitamina B12 en sèrum <350ng/L i un 4`6% <200ng/L per tant quan els nivells de sèrums de vitamina B12 son <200ng/L llavors és només quan es altament probable el dèficit.
Amb aquests estudi també es mostra que ni els nivells d’hemoglobina ni els valors de VCM serveixen per predir dèficit de vitamina B12, en gent gran.
Per tant el dèficit de vitamina B12 és una situació clínica freqüent, la presentació clínica no sol ser evident i hi han marcadors més específics que faciliten el diagnòstic però estan pendents de validació clínica. Tot i que el “fals dèficit de vitamina B12” també és molt freqüent, davant el dubte o la discordança clínica/analítica es sol aconsellar iniciar tractament sobretot per evitar potencial dany neuronal.
Com a limitacions principals de l’estudi no hi ha dades sobre quins pacients estaven rebent tractament amb suplement vitamínics ni quina funció renal tenien, ja que això influeix en els nivells d’homocisteïna. L’estudi tampoc fa cap referència als nivells elevats de vitamina B12, error si els considerem com a irrellevants en la practica clínica habitual però això donaria per una altra dissertació.
El link de l’article: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/25063081
Déficit de vitamina B12: cómo lo diagnosticamos?
Es conocido que el déficit de B12 es responsable de múltiples alteraciones hematológicas, neurológicas, cognitivas y psiquiátricas además de ser factor de riesgo para enfermedades cardiovasculares.
Desgraciadamente la concentración sérica de vitamina B12 no es un buen indicador del stock celular, por lo tanto cuando objetivamos niveles bajos de vitamina B12 en una analítica de sangre, no siempre son significativos de un déficit real. Se sabe que cuando se elevan los niveles en sangre de la homocisteïna o del ácido metilmalónico (este último más específico, pero no utilizado todavía en la práctica clínica diaria) son mucho más fiables como indicador intracelular de vitamina B12 y aumentan considerablemente la sensibilidad para detectar un déficit funcional “real” de vitamina B12. El holotranscobalamina sería la “vitamina B12 activa” pero de momento su determinación y parametrización están en vías de investigación.
En el número de diciembre del Gerontology encontramos un estudio de cohortes con un total de 14.904 pacientes que tiene como objetivo determinar el estado de la vitamina B12 en pacientes hospitalizados, en cinco hospitales del área metropolitana de París, desde el 1 de enero del 2011 al 31 de diciembre del 2011. Los objetivos que se marca el estudio es determinar si la edad tiene un impacto en las deficiencias de vitamina B12 y ácido fòlic y evaluar las correlaciones entre B12 y otros parámetros biológicos (acido fólico, Hb, VCM y homocisteïna) por grupos edad. Se definen varios perfiles metabólicos, de los cuales destacaría dos:
1) considera que el déficit “real” o funcional de vitamina B12 son niveles por debajo de 350ng/L con una homocisteïna >17 µmol/L y sin déficit de ácido fòlic (> 4 µgl/L)
2) considera déficit funcional de ácido fòlic niveles < 4 µgl/L con elevación de homocisteïna y sin déficit de vitamina B12.
El estudio confirma claramente que el déficit de vitamina B12 tiene cierta predilección para los ancianos. La prevalencia del déficit de vitamina B12 (sin tener asociado déficit funcional de ácido fólico) aumenta con la edad, la máxima es del 11`22% en > 90años y del 14’2 % (cuando además se asocia a un déficit funcional de ácido fólico) teniendo en cuenta que en este grupo poblacional del estudio el 30% tienen cifras de vitamina B12 en suero <350ng/L y un 4`6% <200ng/L por lo tanto cuando los niveles de sueros de vitamina B12 son <200ng/L entonces es sólo cuando se altamente probable el déficit.
Con este estudio también se muestra que ni los niveles de hemoglobina ni los valores de VCM sirven para predecir déficit de vitamina B12, en gente mayor.
Por lo tanto el déficit de vitamina B12 es una situación clínica frecuente, la presentación clínica no suele ser evidente y hay marcadores más específicos que facilitan el diagnóstico pero están pendientes de validación clínica. A pesar de que el “falso déficit de vitamina B12” también es muy frecuente, ante la duda o la discordancia clínica/analítica se suele aconsejar iniciar tratamiento sobre todo para evitar potencial daño neuronal.
Como limitaciones principales del estudio no hay datos sobre qué pacientes estaban recibiendo tratamiento con suplementos vitamínicos ni qué función renal tenían, puesto que esto influye en los niveles de homocisteïna. El estudio tampoco hace ninguna referencia a los niveles elevados de vitamina B12, error si los consideramos como irrelevantes en la práctica clínica habitual pero esto daría para otra disertación.
Es conocido que el déficit de B12 es responsable de múltiples alteraciones hematológicas, neurológicas, cognitivas y psiquiátricas además de ser factor de riesgo para enfermedades cardiovasculares.
Desgraciadamente la concentración sérica de vitamina B12 no es un buen indicador del stock celular, por lo tanto cuando objetivamos niveles bajos de vitamina B12 en una analítica de sangre, no siempre son significativos de un déficit real. Se sabe que cuando se elevan los niveles en sangre de la homocisteïna o del ácido metilmalónico (este último más específico, pero no utilizado todavía en la práctica clínica diaria) son mucho más fiables como indicador intracelular de vitamina B12 y aumentan considerablemente la sensibilidad para detectar un déficit funcional “real” de vitamina B12. El holotranscobalamina sería la “vitamina B12 activa” pero de momento su determinación y parametrización están en vías de investigación.
En el número de diciembre del Gerontology encontramos un estudio de cohortes con un total de 14.904 pacientes que tiene como objetivo determinar el estado de la vitamina B12 en pacientes hospitalizados, en cinco hospitales del área metropolitana de París, desde el 1 de enero del 2011 al 31 de diciembre del 2011. Los objetivos que se marca el estudio es determinar si la edad tiene un impacto en las deficiencias de vitamina B12 y ácido fòlic y evaluar las correlaciones entre B12 y otros parámetros biológicos (acido fólico, Hb, VCM y homocisteïna) por grupos edad. Se definen varios perfiles metabólicos, de los cuales destacaría dos:
1) considera que el déficit “real” o funcional de vitamina B12 son niveles por debajo de 350ng/L con una homocisteïna >17 µmol/L y sin déficit de ácido fòlic (> 4 µgl/L)
2) considera déficit funcional de ácido fòlic niveles < 4 µgl/L con elevación de homocisteïna y sin déficit de vitamina B12.
El estudio confirma claramente que el déficit de vitamina B12 tiene cierta predilección para los ancianos. La prevalencia del déficit de vitamina B12 (sin tener asociado déficit funcional de ácido fólico) aumenta con la edad, la máxima es del 11`22% en > 90años y del 14’2 % (cuando además se asocia a un déficit funcional de ácido fólico) teniendo en cuenta que en este grupo poblacional del estudio el 30% tienen cifras de vitamina B12 en suero <350ng/L y un 4`6% <200ng/L por lo tanto cuando los niveles de sueros de vitamina B12 son <200ng/L entonces es sólo cuando se altamente probable el déficit.
Con este estudio también se muestra que ni los niveles de hemoglobina ni los valores de VCM sirven para predecir déficit de vitamina B12, en gente mayor.
Por lo tanto el déficit de vitamina B12 es una situación clínica frecuente, la presentación clínica no suele ser evidente y hay marcadores más específicos que facilitan el diagnóstico pero están pendientes de validación clínica. A pesar de que el “falso déficit de vitamina B12” también es muy frecuente, ante la duda o la discordancia clínica/analítica se suele aconsejar iniciar tratamiento sobre todo para evitar potencial daño neuronal.
Como limitaciones principales del estudio no hay datos sobre qué pacientes estaban recibiendo tratamiento con suplementos vitamínicos ni qué función renal tenían, puesto que esto influye en los niveles de homocisteïna. El estudio tampoco hace ninguna referencia a los niveles elevados de vitamina B12, error si los consideramos como irrelevantes en la práctica clínica habitual pero esto daría para otra disertación.
El link del artículo: http://www.ncbi.nlm.nih.gov/pubmed/25063081
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